El bautismo es mucho más que entrar en el agua. Es declarar que una vida termina y otra comienza. Es decirle al cielo, a la tierra y a todo lo espiritual: “Ya no vivo yo, ahora Cristo vive en mí.”
Hoy estás dando un paso de obediencia, de amor y de entrega. Un paso que marca un antes y un después. Dios ha visto tu proceso, tus luchas, tus lágrimas y también tu decisión de seguir adelante. Nada de eso ha pasado desapercibido delante de Él.
Tómate este momento con calma. Responde con sinceridad. Abre tu corazón.
No se trata de hacerlo perfecto… se trata de hacerlo real.
Recuerda: no estás entrando solo a un agua… estás entrando a una nueva vida.